Cómo la quiropráctica apoya la función cerebral a lo largo de la vida
El cuidado quiropráctico tiene innumerables efectos positivos en su capacidad para vivir sano y disfrutar de la vida que se merece. Si bien la quiropráctica es conocida por reducir el dolor y prevenir lesiones, también influye positivamente en la capacidad de su cuerpo para funcionar de manera óptima y sanar, sin necesidad de medicamentos ni otras intervenciones externas. La quiropráctica ha mejorado la vida de millones de personas en todo el mundo.
Una de las ventajas de la quiropráctica es que los ajustes mejoran la función cerebral.
Los ajustes vertebrales periódicos pueden ayudarle a aprender cosas nuevas y a adaptarse mejor a la nueva información. Esto no solo tiene implicaciones muy importantes para usted a medida que envejece, sino también para sus hijos a medida que crecen y se desarrollan.
El papel de la neuroplasticidad
La capacidad del cerebro para funcionar cognitivamente —la capacidad de gestionar todas las tareas voluntarias e involuntarias— se denomina neuroplasticidad. Para ello, el cerebro debe formar nuevas conexiones neuronales con el tiempo.
Así es como los niños aprenden a caminar, hablar, leer, montar en bicicleta, aprender una nueva materia… De hecho, la neuroplasticidad cerebral interviene en todas las actividades de nuestra vida. Incluso de adultos, cuando aprendemos cosas nuevas o comenzamos un nuevo pasatiempo, nos adaptamos a una nueva situación y procesamos información para ajustarnos a nuevas formas de pensar.
La capacidad de nuestro cerebro para responder a estímulos, procesar información y convertirla en pensamientos, comportamientos y habilidades depende de su capacidad para formar nuevas conexiones neuronales. Nuestra propia existencia depende de la neuroplasticidad cerebral.
El papel de la columna vertebral en la neuroplasticidad y la función cerebral.
La neuroplasticidad debería producirse de forma natural, sin ayuda externa. Un niño con una neuroplasticidad óptima se desarrollará y alcanzará los hitos esperados. Podrá prestar atención en clase, interactuar con sus compañeros y responder y adaptarse a los cambios de su entorno.
La columna vertebral es fundamental para el óptimo funcionamiento del cerebro. La columna cervical, en particular, alberga nervios y sistemas linfáticos responsables de suministrar al cerebro información esencial para la vida.
Los haces nerviosos de la columna cervical transmiten mensajes cruciales hacia y desde el cerebro, facilitando funciones complejas e inconscientes. Asimismo, la sangre que irriga el cerebro proporciona oxígeno, aminoácidos, electrolitos y hormonas: sustancias químicas y corporales esenciales para un funcionamiento cerebral saludable.
La columna vertebral (junto con el cráneo) protege el sistema nervioso central, compuesto por el cerebro y la médula espinal. El SNC está formada por 32 vértebras, algunas fusionadas, pero la mayoría con gran movilidad.
La zona cervical, con siete vértebras, es la parte más móvil (y, por lo tanto, la menos estable) de la columna. También es la más cercana al cerebro y al tronco encefálico. Cuando la columna se desalinea (o se subluxa), la tensión resultante se transmite a los sistemas de irrigación cerebral ubicados en esa zona.
Estas desalineaciones, a su vez, interfieren con la correcta comunicación neuronal necesaria para un funcionamiento cerebral saludable. Cuando esto ocurre en adultos, podemos experimentar dolor de cuello. Pero antes, podemos experimentar confusión mental, migrañas, agotamiento (fatiga), pérdida de memoria, cambios de humor (mal humor), etc., ¿Suena familiar?
Estos síntomas no se suelen atribuir a una desalineación o subluxación vertebral. Sin embargo, todos estos signos pueden ser síntomas de una neuroplasticidad cerebral negativa.
Un niño con subluxaciones vertebrales puede estar desconectado de su entorno interno y externo. Estos niños pueden tener dificultades con la concentración y la atención, el aprendizaje, las relaciones sociales y familiares, la impulsividad o presentar problemas de comportamiento. Estos son ejemplos de «neuroplasticidad negativa».
En estos casos, el cerebro no establece correctamente las conexiones neurológicas necesarias para responder adecuadamente a los estímulos y convertirlos en pensamientos, comportamientos o habilidades apropiadas y esperadas.
Estos niños podrían ser diagnosticados por trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o, dificultades de aprendizaje, trastornos del espectro autista o del comportamiento. También pueden padecer alergias, asma, migrañas u otras afecciones de salud.
Los ajustes quiroprácticos eliminan las obstrucciones en el sistema nervioso y restauran las vías neurológicas necesarias para asegurar un flujo sanguíneo y de información adecuado, lo que tiene un efecto positivo en la neuroplasticidad. Y lo que observamos es una mejora en la calidad de vida de los niños.
Quiropráctica y Neuroplasticidad Cerebral
Dada la evidente conexión entre la columna vertebral y el cerebro, los investigadores han comenzado a estudiar cómo la quiropráctica puede utilizarse como herramienta para preservar la neuroplasticidad positiva.
Un estudio publicado en la revista ‘Brain Science’ en 2024 mostró que, después de 4 semanas de tratamiento quiropráctico, hubo mejora significativa en la fase de sueño ligero, junto con una mejor calidad de vida general, incluyendo reducciones significativas en la ansiedad, la depresión, la fatiga y el dolor: Neuroplastic Responses to Chiropractic Care: Broad Impacts on Pain, Mood, Sleep, and Quality of Life – PMC
Otro estudio, publicado en diciembre 2025, observó una modulación significativa de los biomarcadores relacionados con la neuroplasticidad, la inflamación y el estrés: The effects of 12 weeks of chiropractic spinal adjustments on physiological biomarkers in adults: A pragmatic randomized controlled trial | PLOS One
Cada vez hay más evidencia científica que demuestra que el cuidado quiropráctico regular puede tener un efecto positivo en la actividad cerebral.
Por Beth Druckenmiller, DC:
Chiropractic and Your Child’s Brain Neuroplasticity – Pathways to Family Wellness
Adaptación, traducción y referencias bibliográficas por la Dra. Angela Olaru, DC, PhD
